La vigencia del complejo de Edipo

La vigencia del complejo de Edipo

Los seres humanos tenemos una capacidad de recuperación notable y la mayoría deconstruyen el período confuso de la infancia. Nuestro buen columnista Carlos Gustavo Motta analiza esta situación desde la psicología.

Relatos sobre la tragedia griega revelan agudas conclusiones acerca de los aspectos psicológicos en una persona. Edipo, concebido por Sófocles, es un emblema retomado por Sigmund Freud para señalar algo esencial en la experiencia humana. Edipo, hijo de Layo, rey de Tebas. El oráculo de Delfos profetizó que un hijo de Layo y su mujer Yocasta estaba destinado a matar a su padre y casarse con su madre.

Cuando Yocasta da a luz al niño, Layo se lo entrega a un pastor para que lo mate. Sin embargo, no lo hace y cuelga al bebé de los pies y lo abandona. Otro pastor lo encuentra, lo adoptan con su mujer y le dan su nombre: Edipo (que significa en griego, pies hinchados). El niño crece sin conocer su origen hasta que él también consulta al oráculo quien afirma que matará a su padre y se casará con su madre.

Horrorizado por esa profecía, escapa hacia Delfos cruzándose con un viajero desconocido que lo agrede. Todo termina en un gran enfrentamiento y Edipo mata a ese hombre quien resulta ser nada menos que el rey de Tebas, su propio padre biológico. Al llegar a Tebas Edipo encuentra a la ciudad sin gobernante, a merced de un monstruo mitológico terrible, la Esfinge, que quitaba la vida a quien no lograba descifrar su acertijo. Edipo logra derrotarla encontrando la solución al enigma referido a las tres etapas de la evolución humana (infancia, madurez, vejez) y como recompensa de tal acción, aclamado por el pueblo, termina casándose con su madre Yocasta.

Sin saberlo. Edipo se encuentra representado a través de la siguiente inferencia: Todo lo hace sin saber. Ignorante de aquello que lo aqueja como todos nosotros, neuróticos que habitamos el planeta Tierra. La ciudad de Tebas es asolada por la peste y Edipo trata de saber qué ocurre Cuando la verdad es revelada por Tiresias, toma conciencia que es responsable de la desgracia al ser culpable del incesto cometido. La reina, Yocasta, desesperada, se ahorca y Edipo, se arranca los ojos y es desterrado a la ciudad de Colona. El arrancarse los ojos confirma que Edipo continúa sin querer ver la verdad, por otro lado, una de las ideas principales del Complejo de Edipo: el nivel de resistencia que alimenta nuestras cegueras personales. De no querer saber nada. De no querer ver la implicancia personal de los acontecimientos sucedidos.

Con la expresión complejo de EdipoFreud designó además las fantasías incestuosas y los consecuentes sentimientos de culpa y ansiedad que acompañan el desarrollo de la sexualidad infantil. Se termina considerando la situación edípica no sólo como un factor decisivo en la formación de las neurosis sino como un componente de carácter universal del desarrollo de la personalidad.

Antes de la fase edípica, los niños tienen apenas una conciencia moral primitiva. Solamente el miedo al castigo y el control “desde afuera” contienen sus impulsos. La introducción de las prohibiciones y patrones de comportamiento propuestos por el padre permite al niño empezar a controlar y regular sus propios impulsos “desde dentro”.

Llevamos dentro de sí las huellas del complejo de Edipo. El modo que se “resuelve” establece la capacidad de superar un conflicto emocional en nuestra vida cotidiana. Freud sostenía que su “solución” depende de una serie de factores. La constitución innata del recién nacido es importante tanto como el éxito o fracaso de los padres. De cualquier modo es imposible establecer normas categóricas para regular las relaciones entre las parentalidades y los hijos durante la fase edípica. Freud advertía a los padres que no debían preocuparse excesivamente por los problemas.

Las terapias que cada uno puede llevar a cabo, resolverán esos conflictos, más tarde o más temprano y siempre de acuerdo al caso por caso pero alojando la palabra en otro para que no resulte un enigma imposible de descifrar y que nos conduzca a encontrar el lugar que habita nuestro deseo.

*Carlos Gustavo Motta es psicoanalista y cineasta.
Publicado en mdz

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